Como si la vida fuera un videojuego. Que podemos aprender las teclas y los trucos para pasar de nivel. Como si tuviera las siete vidas de un gato, que no me duelen la balas, que borro la partida, que revivo para volverlo a intentar. Siempre quise ser streamer. Me decían que tengo gracia para eso. Por eso la vida se ríe, ya no sé si conmigo o de mí.
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