Como si la vida fuera un videojuego. Que podemos aprender las teclas y los trucos para pasar de nivel. Como si tuviera las siete vidas de un gato, que no me duelen la balas, que borro la partida, que revivo para volverlo a intentar. Siempre quise ser streamer. Me decían que tengo gracia para eso. Por eso la vida se ríe, ya no sé si conmigo o de mí.
30 de noviembre de 2021
Hay veces que, cuando estoy mal, me doy a mí misma un tiempo concreto para estarlo. Como cuando tus padres te decían: "Tienes una hora para jugar a ese videojuego". Me he convertido en mi madre más exigente. Esa fustigadora innata que no se permite estar mal.
23 de noviembre de 2021
A canto y a cal
Los corazones tienen eso. Que a veces se cierran, a canto y a cal. Y tiran la llave sin siquiera preguntarte. No vas a tener derecho a sentir hasta que él lo decida.
Encerrado, en ese corazón lleno de pasillos, te das cuenta de que algunos duelen. Y entonces eres tú quien decide cerrar algunas de esas puertas. Y tirar dentro algunos recuerdos, empujar hasta cerrar. Porque ojos que no ven.
Sientes.
Las heridas del corazón se parecen a las que te hacías de pequeño en las rodillas. Cuando parecen estar cerradas, doblas una esquina y se abre. Porque era el pasillo equivocado. Y paras en seco.
Y te das cuenta de que tu herida también pide que pares. Que no está bien. Y que esas ansias de no parar, te hacen sangrar.
Como si el mundo pudiera pararse. Y gira y gira. Supongo que los bajones son la única forma de eso, de bajar un rato, de tocar el suelo porque estás mareado.
Y ahí, en el suelo, es donde puedes mirar tu herida. Hola. Supongo que tenemos que cuidarnos.
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